Creo que Matate, amor de Ariana Harwicz es una novela tan particular que incluso la gente que no la leyó tiene una idea bastante clara de lo que es en su cabeza. Por ejemplo: yo no la leÃ. Por eso, siempre que hable de Die My Love (2025) como adaptación, sépase que viene de un conocimiento limitado de mi parte: el espacio en el que transcurre, los personajes, y– más que nada– la forma en la que está narrada. Lo que sà diré (con la aclaración de que no creo que al cine argentino le falten ficciones fantásticas y extraordinarias) es que me parece trágico que se tomen ficciones argentinas tan particulares como Matate, amor por estudios estadounidenses para ser convertidas en tonterÃas espectaculares sobre escritoras hermosas neoyorquinas que viven en Montana y hacen locuras que inspiran ruidos de sorpresa e indignación en el público.
¿Qué colecciona el cinéfilo? ¿Tiene el cinéfilo– como el fanático de la música tiene al vinilo– su modo de expresar su fetichismo?Â
Algunos podrÃan decir que hay ciertas personas (muy pocas) que coleccionan rollos de fÃlmico. Cierto, pero suelen ser colecciones con una intención de preservar y rescatar la mayor cantidad de pelÃculas para que no se pierdan en el futuro. Este tipo de colecciones se reserva para unos pocos; serÃa muy irresponsable de parte de la persona promedio comenzar su propia colección sin tener los recursos necesarios para preservar los rollos.Â
Porque es casi imposible hablar de una pelÃcula tan grande como Historias Extraordinarias (2008) sin irse por las ramas, sin distraerse con cada personaje y lugar y evento distinto, voy a hablar de un momento en particular que me llamó la atención en este revisionado en el MALBA: el momento del llamado a la aventura.Â
No, no el llamado a la aventura cómo lo pensó Campbell, porque aunque sea algo romántico la idea actual del monomito le queda un poco chica a estas extraordinarias historias.