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Opinión | “¿Alguien más en 2026?” | Por Jim Espinoza


02/02

Jim Espinoza
@jspnzv.214

¿Cuántas veces hemos entrado a YouTube simplemente para poner música que amenice la jornada laboral, nos acompañe en casa o nos inspire para enfrentar las tareas del día a día?
En ese universo digital convive de todo. Desde ese disco que nunca llegó a las plataformas de streaming, pasando por el particular catálogo favorito de cada quien, hasta versiones creadas por inteligencia artificial donde Freddie Mercury interpreta Heaven de Bryan Adams. Un ecosistema tan amplio. Caótico. Y dentro de él existe un espacio que transitamos casi sin pensarlo, pero que dice mucho más de lo que parece: la caja de comentarios.

Ahí se encuentran las cosas más bizarras, las anécdotas más graciosas y, por supuesto, toneladas de hate. Pero también aparece, de forma recurrente, una frase que da título a este artículo.

“¿Alguien más en 2026?”. La pregunta parece orgullosa. Una forma de decir “yo sigo aquí”, “yo sigo escuchando esto aún en el 2026”. Pero bajo esa frase de apariencia trivial hay un síntoma social contemporáneo en relación a cómo hoy nos relacionamos con la música.
Porque cuando alguien siente la necesidad de declararse presente en un año específico, ¿qué está diciendo realmente? ¿Que la música que escucha pertenece a otro tiempo? ¿Que sobrevivió a su momento de vigencia? ¿Que escucharla fuera de su contexto original es casi un acto de resistencia? ¿Una declaración de principios?

Aquí aparece una palabra clave que pondré entre comillas: “consumir”.
¿Es la música hoy, más que nunca, otra mercancía? ¿Un complemento diseñado para ajustarse a cada arquetipo del ciudadano del capitalismo? Playlists para entrenar, para estudiar, para concentrarse, para llorar, para dormir.
Entonces me surge otra pregunta. ¿Tiene la música una fecha de caducidad implícita?
Así como la industria tecnológica produce en masa dispositivos pensados para volverse obsoletos, la música contemporánea parece muchas veces responder a la misma lógica. Canciones creadas para el momento exacto, para la tendencia del mes, para el algoritmo. Novedad constante y olvido inmediato.
En ese contexto, escribir “¿alguien más en 2026?” deja de ser una simple coincidencia en los comentarios de YouTube y se transforma en una señal de que algo no anda del todo bien en nuestra relación con la música. Ya no vivimos la música, ya no la atesoramos, ya no envejece con nosotros.

Tal vez por eso esa pregunta resuena tanto en la caja de comentarios de YouTube. Porque no habla solo de la nostalgia, sino que arme del miedo a que lo que nos marcó ya no tenga cabida en el algoritmo y tenga permiso para desaparecer.
Y de la necesidad casi urgente de decir «yo sigo aquí escuchando esto, aunque el mundo esté en otra cosa».

Sobre Jim Espinoza

Nació en Santiago de Chile en 1993. Diplomado en cine documental, músico y viajero. Aficionado a las experiencias sensoriales, interesado en las historias, los territorios y las vivencias que se construyen en el camino.



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