En la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta se presenta Carroña última forma, una exposición curada por Carla Barbero y Javier Villa que reúne a once artistas de distintas generaciones, con una selección de 38 obras. A partir de un concepto tomado del libro homónimo de Leónidas Lamborghini, publicado en 2001, la muestra construye un recorrido atravesado por el cuerpo, la violencia, la historia reciente y los lenguajes en descomposición.
Carroña última forma funciona como un ensayo visual. Propone una lectura crítica del presente mediante obras que tensionan alegorías de lo político. El concepto de “carroña” no aparece como sinónimo de residuo sino como resto activo, es decir, lo que persiste tras la catástrofe.
La exposición vincula obras de artistas históricos como Grete Stern, Antonio Berni y Raquel Forner con producciones más contemporáneas de Verónica Gómez, Verónica Meloni, Tobías Dirty y Santiago O. Rey. La propuesta curatorial se organiza a partir de los estallidos formales y cierta espectacularidad ruda, como la de una explosión. Cada obra plantea una forma de tensión —con la memoria, con el presente, con los dispositivos del arte— en un montaje donde la intensidad visual toma protagonismo no sólo por sus dimensiones, sino por eso que está puesto en grande: Los rostros de Videla, de Menem, una panorámica plástica del Argentinazo. Una mujer enfrentándose a un león, también.

Uno de los núcleos interesantes de la muestra es el conjunto de piezas de Osvaldo Lamborghini, exhibidas por primera vez en el país. El archivo reúne collages, anotaciones y fotografías intervenidas que revelan una experimentación entre la imagen, la sexualidad y la política. Se incluye también un anticipo del Teatro Proletario de Cámara, proyecto en el que Lamborghini exploró el cruce entre escritura y montaje visual.
Las pinturas de Marcia Schvartz y Liliana Maresca condensan el giro expresivo que marcó a una generación atravesada por la posdictadura y el sida. En ambos casos, el cuerpo y el dolor se transforman en soportes de lo político. El trabajo de Schvartz retoma esa tradición desde la pintura con escenas que combinan lo grotesco, lo íntimo y lo social. Maresca, en cambio, trabaja desde la instalación y la performance para abordar la visibilidad del cuerpo y los modos de producir presencia.
Las obras contemporáneas incorporan nuevas capas a esta genealogía. Verónica Gómez, con composiciones visuales influenciadas por Goya y Daumier, despliega escenas que exploran el juicio moral y la teatralidad. Verónica Meloni documenta acciones en el espacio público con un enfoque performativo. Tobías Dirty y Santiago O. Rey amplifican el tono barroco con pinturas cargadas de humor negro.
La muestra expone formas de intervención estética frente a la violencia estructural, las marcas de la historia y los imaginarios del poder. El cuerpo, en todas sus variantes, aparece como territorio donde se inscriben esas disputas: cuerpos vulnerables, cuerpos intervenidos, cuerpos excesivos o sobrepasados.

Horarios del Centro Cultural Recoleta: Martes a viernes 12:00 a 21:00 horas. Sábados, domingos y feriados 11:00 a 21:00 horas. Lunes cerrado. Entrada gratuita para residentes argentinos.