musica
El Nota: “La locura es de todos. La diferencia es que no todos pueden acceder a los medicamentos psiquiátricos” | Por Camila Pérez


Por Camila Florencia Pérez
@eclecticismo_

Nazareno Nota llega desde Rafael Castillo, del oeste de la provincia de Buenos Aires, con un proyecto musical en firme crecimiento. Desde hace siete años se dedica a hacer canciones, pero en el último tiempo logró afianzar una banda –La Banda del Nota– con la que vienen tocando por todo el conurbano. La banda está forjando un público que crea un microclima que provoca la fidelidad con el sentimiento de sus letras y la exaltación que se genera al escucharlos en vivo.

El Nota conversó con Replicantes sobre la repercusión que viene teniendo, sus próximos lanzamientos, su concepción del arte, Freud y la locura como aquello que atraviesa al género humano en la vida en sociedad.

–Venís de una seguidilla de recitales (algunos grandes, como Rock en Baradero), ¿cómo sentís el crecimiento que está teniendo la banda? 

–Me siento un capo en un hobbie. Pero al estar sin trabajo, tiene un peso encima, una presión, entonces no lo estoy disfrutando tanto. Si tuviera alguna otra especie de ingreso, y esto fuera un hobbie, sería mucho más de lo que estoy esperando, o sea, mucho más que un pasatiempo extracurricular. La realidad es que tendría que cambiar todo esto. Tiene que cambiar porque lo que hago con la música no es por el dinero. En ningún momento lo fue, pero ahora al ver una ventana posible en ese sentido, de repente me lo empiezo a exigir dentro mío y es frustrante, es doloroso, es triste y es estúpido. Me gustaría que no fuera el caso, y siento que no tiene que seguir así durante mucho más, porque va a empezar a afectar al arte y a las razones por las que lo hago, cómo me manejo en la movida, porque, a pesar de todo, tocar es una vida social y vos si salís a hacer vida social lo tenés que hacer con buena onda y yo no me quiero perder eso.

–Está bueno lo que decís porque desromantiza un poco el tema de cómo es trabajar en el arte, ¿vos pensás que sería positivo que la música no se volviera un trabajo?

–Intento ser honesto, pero igual soy un romántico y un idealista. Lo que quiero es no sentirlo como un trabajo, o sea, sentir como si estuviera de vacaciones, pero que me de dinero (risas). De todas maneras, tampoco te diría que del todo lo estoy haciendo por dinero porque agarro fechas que no pagan nada. Si lo hiciera por plata ya me hubiera peleado con mucha gente, organizadores, etcétera.

–Sos de hacer fechas con otras bandas, por ejemplo, con Máze tocan varias veces juntos ¿cómo se fue dando esa relación? 

–Para mí es un poco raro. Con Máze fue bastante natural, hubo onda desde el momento cero. Yo toco hace siete años, pero en ese nicho que estamos dando vueltas por la movida, escenarios y bares, pude entrar por Máze. Lo conocí por unos amigos. Había escuchado un disco mío que había sacado, así que él fue mi nexo con ese mundo y desde el principio fuimos compartiendo público. Creo que estos vínculos van por el lado de llevarse bien personalmente y tener un arte parecido, que apunte para el mismo lado. De hecho, con Máze es así, porque las canciones que él tiene son bastante confesionales, hablando de las cosas que nos pasan para inspirarse. Pero, como te decía antes, me sigue pareciendo raro todo, y más cuando me lo pongo a pensar desde afuera, porque no sé cómo se verá desde el público y yo le tengo miedo a ser artista porque como consumidor de arte. Suelo ser muy exigente, no me gusta todo, y no sé si soy tolerante a la exigencia porque no ha llegado al momento en que me ponga a prueba. Pero espero estar haciendo las cosas bien.

Ph: Charlie Riobueno – @charlieriobueno

–Y más allá de hacer fechas juntos con bandas de esa movida, ¿sos de escuchar propuestas del under? 

–Es un poco tabú para mí, pero no escucho mucho y no puedo entender por qué. Para ser justos, todas las bandas que estoy escuchando actualmente son las mismas que vengo escuchando desde hace cinco años. O sea, no estoy ampliando mis horizontes musicales. No quiero pecar de loro ni decir cosas de las que me arrepienta, pero lo que me pasa en este momento le temo y le huyo a las conglomeraciones y a la actitud gremialista. O sea, aguante el sindicalismo y la lucha de los obreros, pero hablando de arte y de cultura, creo que así nos segregaríamos o que uno puede ser propenso a segregarse. De repente te juntas con gente que habla de una misma manera, consume el mismo tipo de arte. Eso te aleja del mundo. Y como yo tengo miedo de que eso me suceda, mantengo cierta distancia, o trato de hacerlo, porque al fin y al cabo mis amigos son todos músicos y, entonces, tampoco es que les termino huyendo tanto.

–O sea, no querés que se te arme una cosa muy de nicho.

–Claro, no quiero que se me cierre el mundo, perder contacto con los distintos puntos de vista, con diferentes tipos de gente. Nunca pertenecí demasiado y así estuve bien, así que ahora tampoco quiero pertenecer demasiado. Por ejemplo, con esto que hablábamos de que vengo tocando seguido, a veces me pasa que me siento demasiado aceptado, o más de lo que me resulta cómodo. 

–En el Ciclo Katana tocaste una canción de My Chemical Romance, también tenés cosas de rock nacional. En esa diversidad o más allá de eso, ¿qué músicos o bandas te inspiran? 

–Sobre todo Sumo, Fun People, Los Gardelitos, My Chemical Romance y Los Redondos. Creo que va por la canción más que por la estética, pero también hay algo que va más allá de la canción, o sea, algo de la presencia, del concepto, que es invisible y que ni yo puedo poner bien el dedo en qué es. Ni siquiera sé si decirle impronta, es simplemente cómo se siente. Podría resumirlo en decir “aguante todo”, pero es muy amplio decir eso. No sé bien qué es lo que me gusta de la música, pero me gustan varias cosas, como la amplitud, el encontrarse en cosas, que algunas se parecen a vos y algunas son distintas pero que, en eso distinto a vos, encontrás algo en común. Creo que eso es lo que me gusta del arte: ver algo tan diferente a mí, de lo que no podría concebirme a mí mismo haciéndolo pero que, justamente por ese motivo, lo admiro. 

–¿Qué es la música para vos? O sea, ¿cómo la definirías? 

–La música es un sonido que a propósito te hace sentir cosas porque el que lo escribe está ahí, sentado, probando sonidos hasta que alguno le da una respuesta emocional. Por ejemplo, me pasa escuchando Pink Floyd: esas canciones de veinte minutos en las que nunca está en silencio y te va generando distintas cosas. A veces bajando la intensidad, a veces subiendo. Y eso es algo que hicieron a propósito. A veces a uno le gusta lo natural, lo orgánico, y perseguimos eso, pero eso no existe. Orgánicos son los pájaros cantando. La música está re premeditada.

–¿Es una virtud o un defecto que esté premeditado?

–Es la verdad, la realidad. Buscar que las cosas sean demasiado naturales es un estado maniático del ser humano. Hay que pensar para vivir. Sintiendo sin pensar se cometen locuras.

–¿Cómo aprendiste a tocar y componer? 

–Me gustaba ver rockeros, escuchar música. Pero creo que la primera música que me gustó fue Daddy Yankee, Los Wachiturros, la cumbia villera, todo eso que rondaba por el 2010. Por esa época conocí a Bob Marley y me armé una cuenta en Taringa, por el interés científico de todo niño con acceso a internet, y unos tipos grandes me hacían un re cyberbulling por escuchar cumbia y reggaeton cuando era un nenito. Me decían que escuchaba basura y que escuchara música de verdad. Nirvana, Los Beatles. Creo que se me metió el rock a través de la presión social, pero lo que vi lo terminé amando porque fue música popular en otro momento y la música popular lo es porque tiene algo. Me terminé enamorando de la música, de las guitarras, del micrófono, de la presencia en el escenario, el histrionismo, que nunca me faltó. Hay algo teatral ahí porque no deja de ser una cuestión teatral o de llamado de atención, vanidosa. Creo que uno hace arte para ser visto.

–En ese “para ser visto” que motiva a veces el arte ¿crees que hay una búsqueda de ser aceptado o querido por un otro? 

–Sí, todo viene de ahí. No podría pensar que no y me costaría creer que para alguien la experiencia no es esa. Después de todo, todos queremos amor. Luego aparecen otros motores, otras razones para hacer las cosas que hacemos, pero creo que en lo más básico, lo más profundo, lo más fundamental, es un deseo de volver a la concha de su madre, como dice el psicoanálisis. Más adelante, cuando uno llega a cierto punto de autoconciencia y autopercepción, ya no es por la atención y aprendes a manejar eso, pero en lo fundamental viene por ese lado. Después uno puede notar que es demasiada atención o que está siendo demasiado ruidoso y que no quiere llegar a eso.

Ph: Muerder.

–En otra entrevista también nombrabas a Freud, ¿te gusta el psicoanálisis? 

–La falopa (risas). Sí, me gusta la psicología, el meterse en los rincones profundos de la mente. Sobre todo cuando conoces el lado oscuro del pensamiento y querés buscar una explicación a por qué sos así, a intentar encontrar aspectos neuróticos en el resto de la sociedad pero que no los sufren mucho y vos sí. Ahí entra la psicología. Ahora hace mucho que no voy a la psicóloga, y no sé si fui muy sincero con ella, pero me encanta la mente y ver lo que piensa la gente. Obvio que a veces es demasiado y no quiero saber tanto, pero a la hora de investigar, me gusta ver por dónde va, ver a través de las cosas. Aunque no siempre puedo, me gusta intentar descifrarlo, pensar por qué la gente hace las cosas que hace, porque existen explicaciones. Me hubiera gustado estudiar psicología y, de hecho, una vez casi me anoto en el CBC, pero no tenía plata para comprar las fotocopias y me dio vergüenza. Al poco tiempo me anoté en el profesorado de música, que también lo dejé. Ahí igual había promocionado como once materias, pero después vino la pandemia y no quise cursarlo virtual, y cuando quise volver mi cabeza no estaba en el mismo lugar y lo dejé un poco tirado. Tal vez vuelva porque, en este contexto, voy a necesitar tener algo.

–En otro lado decías que la locura no es algo de gente cheta, ¿cómo crees que le afecta a la gente la situación que estamos viviendo? 

–La locura es de todos, rompe todas las barreras, las del lenguaje, todas, y al final es lo que más nos acerca como personas. Es que vivir en sociedad es tan antinatural. El mundo en el que vivimos, en el que se come comida cocinada y no matas ningún animal ni agarras cosas de los árboles, hace que no sea para nada natural todo esto y que se pueda volver loco cualquiera. Lo que pasa es que después no todos pueden acceder a los medicamentos psiquiátricos y ahí está la gran diferencia. Pero, al final del día un pobre loco está tan mal como un loco de familia rica. Yo no quiero enemistarme tanto con la idea de los ricos porque conozco gente de buen pasar económico que es profundamente infeliz y que tiene tantos problemas que no se puede desenvolver correctamente. Pero hay algo en este mundo que te vuelve loco y quien no está loco es muy inteligente y lo admiro porque tiene, entre todos los tipos de inteligencia, la de la aceptación. Respecto de la situación económica no hay mucho más que decir. El país está en la miseria y hay un capitalismo salvaje que no tiene piedad. 

–Cambiando un poco de tema, hace unos meses sacaron una tirada de cassettes, ¿cómo fue la elección de ese formato?

–Nos habló Rubén de 1992, que es una editora de cassettes, proponiendo largar algo así y le dijimos que sí, que si no teníamos que poner plata lo podíamos hacer. Si hubiera sido de CDs, de vinilos, de pendrives o lo que sea, hubiéramos hecho lo mismo. Yo y mis personalidades, por eso hablo en plural (risas). Yo no tengo casetera, mi novia tiene, pero es lindo el formato. Hay un elemento boutique. Igual, nosotros somos criollos, que venga lo que venga. No es que nos estamos haciendo los Amelie ni nada por el estilo.

–¿Están preparando algún disco o material próximo? 

–Sí, el mes que viene, en tres semanas, va a estar saliendo el primer adelanto del primer disco largo de La Banda del Nota, producido por Estanislao López, que es productor e ingeniero de sonido.

Próximas fechas de La Banda del Nota:

Podés escuchar al artista acá:



COMPARTIR  

  CONTENIDO RELACIONADO