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María Zamtlejfer: “Fue una crisis muy grande cuando tomé la decisión de irme de Las Ligas Menores, pero hoy siento que valió la pena atravesarla” | Por Camila Pérez


Entrevista a María Zamtlejfer en la previa a la primera fecha del año de Tigre Ulli.

Por Camila Florencia Pérez
@eclecticismo_

Tigre Ulli es el proyecto musical fundado por María Zamtlejfer tras su salida de Las Ligas Menores, la banda donde tocó el bajo por casi una década. 

La propuesta cobró forma, primero, en el estudio, con el apoyo de los hermanos Tom y Pipe Quintans, mentores del sello Laptra. Publicado en 2020, el álbum debut se presentó en vivo en diferido debido a la pandemia, pero se consolidó una banda que integran Tom Quintans y Marcos Canosa, de Bestia Bebé, en la batería y la guitarra respectivamente; y Mora Sánchez Viamonte (107 Faunos) en el bajo. Luego de una serie de sencillos, a mediados del 2024 lanzaron Sombra de Tiburón, el segundo álbum de Tigre Ulli que les dio ruedo en varias ciudades de Argentina y otros países de Latinoamérica.

Replicantes Revista conversó con María Zamtlejfer antes del show que Tigre Ulli compartirá con Polgar 3 y Todas las Anteriores en La Tangente el próximo 24 de enero.

–¿Qué diferencias sentiste entre el proceso del debut y el de este segundo disco, Sombra de Tiburón?

–En comparación a este último, la verdad es que el primer disco fue mucho menos planificado. Yo empecé a armar las canciones que formaron parte del primer material que sacamos sin saber muy bien qué quería hacer con eso, ni siquiera sabía si quería armar un proyecto, y en un momento me animé a mostrárselas a Tom, que es el baterista de la banda y mi pareja, y le gustaron y me empezó a dar manija como para darle forma. Empezamos a ir a la sala y ahí se fue alimentando el proyecto. También teníamos cierta facilidad para grabarlas porque Tom y Pipe, que es su hermano, tienen un estudio de grabación, así que terminó siendo un proyecto un poco familiar. Y bueno, a aquel disco lo grabamos y cuando lo sacamos vino la pandemia, cerraron todo (de hecho, creo que hubo dos días de diferencia), y el disco quedó atrapado un poco en esa situación. En ese sentido, si bien había tenido muy buena recepción, no habíamos podido tocarlo, no pudimos hacer mucho con eso. Pero pienso que, a favor, el trascurso de esos dos años sirvió porque yo al principio pensaba que iba a ser algo medio solista y no tenía muy claro si iba a ser algo con el objetivo de hacerlo crecer, pero en ese tiempo me fui replanteando las cosas y cambiaron un poco los deseos. Fue después de eso, post pandemia, que la banda se formó a la manera que existe hoy en día, con Morita y con Marcos, y creo que fue la incorporación de ellos lo que terminó de cerrar el sonido de la banda. Entonces, siento que esa es la primer gran diferencia: Sombra de Tiburón es el primer disco de la banda como tal – y no ya como un experimento solista.

Ph: @porotoyanez

Y en esta nueva etapa, ¿cómo llevan adelante el proceso de composición

–En eso no cambió tanto con respecto al primer disco. Por lo general, yo armo una base de letra y de melodía con la guitarra, después con Tom armamos una primera base de batería y perfilamos un poco para dónde va la canción y Marcos y Morita arman sus partes. Eso está bueno porque yo llevo las canciones a la sala y un poco en función de cómo reaccionan, sé si seguirla o si descartarla. Los cuatro compartimos bastantes gustos o una forma de hacer arreglos, así que esa combinación está buena.

Vienen tocando bastante el disco nuevo, incluso en otros países. Vos ya tenías experiencia tocando afuera por Las Ligas Menores, ¿pero cómo lo vivís con este proyecto nuevo?

–Creo que hay una gran diferencia al menos en la forma de encarar las posibilidades de proyección de la banda, porque en el caso de Las Ligas siempre fue un proyecto en el que todos los integrantes cumplíamos un rol similar, es decir, estaba repartido todo: el trabajo, la puesta económica, etc. Yo nunca sentí ahí la carga que siento ahora en cuanto a la responsabilidad, porque en Tigre Ulli yo sí cumplo con un papel más bien de liderazgo, lo cual tiene sus partes buenas y sus partes malas (risas). Entonces, este año tuve que tomar yo la decisión de decir “bueno, quiero que la banda crezca, así que hay que apostar” y la verdad es que salió muy bien, estuvo buenísimo y está dando sus frutos: ya hay ideas de viaje este año, se va a editar en vinilo el disco, o sea, hay un montón de cosas que también van surgiendo a partir de eso. Pero es un esquema totalmente distinto al de antes y está bueno también vivirlo.

Respecto de la relación con el público, ¿cómo fue recibido afuera y acá en Argentina?

–Siento que finalmente está pasando lo que yo esperaba que suceda con el primer disco, que es sentir que hay algo novedoso que estamos haciendo. Tiene un montón de cosas que, obviamente, responden al estilo que yo ya tenía en Las Ligas en cuanto a lo compositivo pero con este nuevo proyecto esperaba que se perciba lo nuevo, porque no es lo mismo la combinación de todos estos elementos, que somos nosotros cuatro. Siento que ahora eso se está empezando a ver y que la reacción de la gente consiste en eso. Tom es un baterista espectacular, Morita es una bajista con unas ideas espectaculares y Marcos como guitarrista también. Además, creo que está empezando a pasar que al tocar tanto juntos en vivo, el sonido se empieza a consolidar, incluso para nosotros. Justo en las experiencias que tuvimos afuera no pudimos viajar todos juntos a todos lados (de hecho, el primer viaje que pudimos hacer los cuatro fue a Uruguay hace poquito) y cuando sí coincidimos pasa lo que pasa cuando tocamos en Argentina, que es esa sensación de “che, qué bueno como suena” porque creo que la banda tiene esa fortaleza a nivel sonido.

Tigre Ulli en Buzz Bar, Uruguay. Ph: @velasquez.marianne

En las letras del último disco, pero también en las anteriores, hay algo muy de expresar y hablar de las emociones, ¿encontraste alguna inspiración artística para dar ese paso? 

–Yo creo que siempre, cuando se está en esa etapa compositiva, uno se vuelca a esas cosas que le resuenan o que le van gustando. La realidad es que, en general, suelo terminar volcándome a ciertas novelas que estoy leyendo, a libros que me van despertando cosas, o de los que me quedo con alguna frase o alguna idea. Eso al principio me ayudó: por ejemplo, en el verano del 2024 estaba de vacaciones, con más tiempo, leyendo un montón, y eso me iba inspirando. Pero, de todas maneras, siento que hay un momento en el que, por lo menos a mí personalmente, se me destraba algo y empiezo a poner en palabras ideas que me van dando vueltas o que vengo amasando durante bastante tiempo, y siento que este disco es eso. En un momento encontré un hilo conductor, que son esos sentimientos o angustia que tenía y que me costaba mucho poner en palabras y considero que hubo un proceso muy liberador en la composición de este disco porque hay cosas que uno duda cómo expresárselas a las personas, y yo nunca había probado esto de decir “bueno, lo voy a poner en una canción”.

También hay alguna canción que habla de la amistad, como “El buen fantasma”, ¿crees que existen las amistades eternas? ¿Qué te parece que es la amistad? 

–La amistad es un concepto que cambió mucho, al menos para mí. Lo de la amistad eterna no sé… pienso que uno va cambiando, y las personas van cambiando, y te encontrás o te desencontrás. Hay un vínculo profundo con algunas personas que creo que siempre está ahí y que siempre va a estar, pero a veces es un poco más accesible y otras veces no. Para mí el 2024 fue justo un año de muchos reencuentros a nivel de amistad y creo que esta canción que mencionas cumple un rol desde lo personal y que, a la vez, es un sentimiento que a veces tenemos todos, o sea, esto de sentir que nuestros amigos no son suficientemente buenos con nosotros y que es muy difícil exigírselos porque, simultáneamente, plantear un reclamo, cuando sabes que los otros también atraviesan cosas y uno no siempre es perfecto, es difícil. La amistad es algo que aprecio mucho y que valoro mucho pero que siento que, al mismo tiempo, no hay que ponerle tanta presión.

Ph: @porotoyanez

¿Qué rol social crees que pueden cumplir la amistad y la música en el presente? 

–La amistad creo que es el verdadero sostén y que la estructura familiar está bastante quebrada – hay muy pocos casos en los que la familia sigue cumpliendo aquel rol. Siento que las buenas amistades son una red fundamental: saber que no estás solo y que siempre va a haber alguien que te va a apoyar y te va a hacer sentir que no te estás arrojando al vacío es fundamental y es algo que lo vivo mucho en mi grupo de amigos. Hay momentos en los que estamos más o menos distanciados, pero mis amigos siempre están ahí y creo que en eso soy una privilegiada. Y la música, en estos momentos, creo que es un espacio de escape. Me llama la atención que en un momento de tanta crisis la gente siga yendo a los recitales. Entiendo también que la capacidad de ahorro prácticamente ya no existe y que por eso se trata de vivir el presente pero me parece que pasa esto otro que decía, o sea, que en momentos de crisis el arte es un alivio.

Antes estuvimos hablando un poco de Las Ligas Menores… volviendo a eso ¿cómo sentís el cambio a este nuevo proyecto? 

–Primero está esto que comentaba sobre la cuestión del liderazgo. Mi rol es muy distinto en un proyecto y en el otro, pero también creo que yo hoy tengo mucho más claro cómo quiero encararlo, tengo más claro también que quiero dedicarme a la música y cómo quiero hacerlo. A mí me costó mucho procesar eso. Las Ligas comenzó siendo un proyecto espontáneo, ninguno sabía que quería dedicarse a esto. Surgieron las canciones, empezamos a tocar y todo fue muy para arriba, siempre creciendo, y la verdad es que no fue una decisión tomada de antemano y a mí me costó un poco más procesarlo pero también me sirvió. Fue una crisis muy grande cuando tomé la decisión de irme pero hoy siento que valió la pena atravesarla.

Ph: @pantone7548c

–En Las Ligas tocabas el bajo y ahora pasaste a la guitarra, ¿cómo fue ese cambio? 

–Para mí eso fue bastante importante. Cuando empecé a tocar el bajo fue un poco por descarte porque empezábamos a tocar con un grupo de amigas y era como “bueno, ¿quién toca peor la guitarra?” y era yo así que la respuesta fue “ok, vas a tener que tocar el bajo” (risas). Así que fui mejorando en el bajo pero a la vez era el instrumento que me tocó por eso y, al mismo tiempo, era gracioso porque yo componía con la guitarra porque siempre compuse así. Y en este proceso, donde empezaron a surgir estas nuevas canciones, seguía tocando la guitarra y dije “me tengo que animar, tengo que aprender a tocar de verdad” y empecé a practicar y terminé un poco apropiándome de la guitarra, que aunque siento que todavía me falta, creo que era raro separarme de eso con lo cual estaba componiendo. Fue un buen salto, aunque a veces extrañe un poco el bajo, porque también es una nueva etapa.

¿Cómo te parece que afecta la situación socio económica actual a la escena musical de nuestro país? 

–Creo que hay dos cuestiones que conviven. Por un lado, esto que hablábamos antes respecto de que hay una especie de explosión de bandas, que también es un fenómeno post pandemia, donde aparecieron muchos grupos nuevos, jóvenes, lo cual está buenísimo. Hubo también una ebullición de nuevo estilos: hay más bandas post punk, psicodélicas, etc. También la tecnología facilitó algunas cosas porque hay más acceso a grabar con los recursos que uno tiene. Pero, por otro lado, la parte negativa es que es muy difícil hacer crecer un proyecto; por ejemplo, económicamente muchas veces las bandas se encuentran con que tienen que tocar gratis o cobrar una entrada que si las comparás con lo que cobran bandas más grandes o de afuera termina siendo medio irrisorio pero necesario para que te conozcan y te vayan a ver. Me parece que, igualmente, eso es algo que pasó históricamente en Argentina, que es un poco una crisis permanente y es complejo… a nosotros a veces nos pasa que hay discusiones en torno a que hay que cobrar una entrada pero, en realidad, si fuese por vos cobrarías menos para que pueda venir más gente. Hay un fenómeno que es muy difícil de explicar, o que a mí me resulta muy difícil de entender, que es que vienen Emilia Mernes, Duki o algunas bandas internacionales y cobran entradas delirantes pero se llena. Entonces, se da al mismo tiempo que hay gente poniendo hasta lo que no tiene para ir a ver esas bandas y, paralelamente, hay bandas emergentes y proyectos nuevos que están muy buenos que no llevan tanta gente pero cobran entradas que son un chiste en comparación. Es ahí que me pregunto cuál es el por qué… pero es cierto que también hay una de la industria musical de cómo podes acceder a un medio que te apuntale, el peso de la imagen, pero bueno, ahí estamos, resistiendo (risas).

Ph: @porotoyanez

–En otros momentos de crisis, como los 90, el rock adoptó una postura muy contestataria, ¿hay algo de eso en la actualidad? 

–Hay muchas bandas independientes que tienen un estilo o canciones que plantean problemáticas, por ejemplo, Mora y Los Metegoles. Nosotros no sentimos que hablar directamente de eso nos inspire desde lo artístico, lo cual no quiere decir que no tengamos empatía o preocupación en lo personal. Siento que a veces ha pasado -no en estas bandas que te nombraba- que plantean cosas cuando conviene… pienso, por ejemplo, que El Mató, con Santiago (Motorizado), que muchas veces convocan a que se hagan donaciones y participan de eventos pero vos escuchas las canciones y no hablan del gobierno. Hay una fina línea entre mostrarse preocupado o realmente preocuparte. Y creo que también está en la actitud: en cómo te manejas, qué tipo de proyecto tenés, cómo lo encarás, como te manejas con la gente con la que trabajas. Es verdad que al mismo tiempo, en estos momentos, no decir nada nunca es sospechoso pero bueno, qué se yo, tampoco voy a ir juzgando… 

–Está bueno lo que decís, porque expresa que hay otras formas de mostrar resistencia…

–Sí, me parece que sí. No sé, yo formo parte de Laptra, que es un sello independiente desde que nació y que todas las veces que se pudo juntar plata funcionó como una cooperativa para ayudar a los proyectos más chicos a que puedan editar sus producciones, generar festivales, armar ciclos. Creo que se trata de demostrar ahí también cuál es nuestro objetivo o nuestro paradigma, que es eso, algo más solidario y más horizontal.

Para ir cerrando, ¿cómo se preparan para la fecha que viene?

–Ahora nos estamos reagrupando porque estábamos un poco dispersos y esta es nuestra primera fecha del año. Creo que va a ser una fecha espectacular, con dos bandas de las cuales somos amigos pero que también nos encantan, que son Polgar3 y Todas las Anteriores. Las tres bandas juntas nunca tocamos, así que es una buena oportunidad, y hay como una curaduría en la fecha desde los proyectos, así que estamos muy contentos 

Las entradas para la fecha de Tigre Ulli, Polgar 3 y Todas las Anteriores pueden adquirirse ingresando a https://tickets.latangente.com.ar/musica/tigre-ulli-polgar-3-todas-las-anteriores 

Escucha en Spotify el nuevo álbum de Tigre Ulli.


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