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Joan Manuel de Camionero: «El arte siempre está más relacionado a lo nuevo, a cuestionar algo y, en esa línea, va a ser más de izquierda que de derecha» | Por Camila Pérez


Entrevista a Joan Manuel Pardo, cantante y guitarrista de Camionero.

Por Camila Florencia Pérez
@eclecticismo_

Camionero es el proyecto musical compuesto por Joan Manuel Pardo (guitarra y voz) y Santiago Luis (batería). Con un EP, dos álbumes publicados y un tercero en preparación, el dúo oriundo de la zona norte de la Provincia de Buenos Aires viene de un 2024 cargado, en el que llegaron a hacer casi un show por fin de semana.

Replicantes Revista conversó con Joan Manuel sobre los próximos pasos de la banda, el poder de la metáfora, César Vallejo y la fugacidad de la moda.

–¿Están trabajando en el próximo disco? 

–Sí, la idea es sacarlo este año. Somos una banda que necesitamos producir nuevas cosas, que nos empezamos a molestar si no seguimos componiendo. El ritmo de recitales que tenemos, con el tiempo que lleva componer, sentarse, dejar que las cosas fluyan y crezcan, hace que cueste a veces y, por momentos, tenemos que forzarlo. La idea este año es tratar de sostener una frecuencia de shows parecida a la del año pasado pero, al tener un tiempo de producción y de armado más aceitadas, también podamos disfrutar más de los espacios que se van generando y que podamos dedicarle la atención a esto otro y ver qué sale. El optimismo está y el disco va a salir, no prometo que a mediados, pero antes de fin de año seguro.

–¿Se sienten más cómodos en el estudio o sobre el escenario? 

–No sé si pasa por la comodidad… Yo creo que cómodos nos sentimos en ambos lugares. Por ahí el vivo es algo que hacemos cincuenta veces al año y el estudio es algo que hacemos dos veces cada un año y medio o dos y, entonces, sí obviamente sentimos que grabar sigue siendo todavía un momento de desafío pero tampoco es que nos asusta. Nos faltan horas de vuelo y cosas que tenemos para mejorar, que con el vivo pasa también, aunque ya lo hacemos de forma mucho más natural, acostumbrados a una dinámica no sólo de fechas propias sino también de producciones más grandes, donde necesitás llevar un equipo grande y resolver en muy poco tiempo y, en ese sentido, no le tenemos miedo a nada porque es una gimnasia que lleva tiempo. Además, fuimos aprendiendo haciendo todo de manera muy escalonada, como cualquier banda, o sea, arrancamos como cualquier banda, tocando un jueves en un antro que se cae a pedazos lleno de humedad y, de a poquito, fuimos subiendo el nivel de los lugares en donde tocamos; ese crecimiento fue paulatino, orgánico, y nos sirvió a nosotros para ir adaptándonos a cosas y producciones que uno ni se imagina cómo son, que uno veía desde el escenario y no tenía idea de cómo se hicieron pero que, de a poquito, vas sumando cosas y armando un equipo hasta que después lo naturalizás. Entonces, nos sentimos cómodos en el vivo y en el estudio nos gustaría tener más experiencia que la que tenemos pero tampoco es que eso nos incomoda.

Ph: Diego Hómez / @diegohomez

¿Sentís que se está formando alguna comunidad entre bandas o con el público? Una escena digamos. 

–Sí, aunque más que una comunidad siempre hablamos de circuito – o de los circuitos porque hay diferentes formas de pensarlo, o sea, por afinidad de bandas en cuanto género, en cuanto a edad, respecto de los lugares o los barrios. Camionero integra un circuito de bandas que son las bandas del rock actual, o del under volcado al rock actual, como Winona, Dum Chica y todos esos grupos que orbitan en torno a esa movida, pero nosotros hacemos nuestra propia aventura. Es decir, no es que queremos despegarnos de nada pero sí queremos crear una identidad nuestra y, en ese sentido, no estamos especulando con formar parte de algo para que eso nos levante. No queremos ser una moda – y tampoco es que estamos de moda, o sea, no lo estamos. Pero, como decía, no es nuestra búsqueda formar parte de algo para que eso nos levante. Nosotros tenemos un público que está buenísimo y con el que sí se armó una comunidad, que la integran el público, la banda y algo que le llamamos “el acoplado”, que es un conjunto de personas que están todas re locas y que se fueron integrando a la banda apoyando desde diferentes lugares, desde la creación del merch, con posters, remeras, gorras, bijouterie, chapas o delirios totales que están apareciendo como juguetes, y se van a sumar más cosas, por ejemplo, cervezas. En fin, es gente que empezó como fanática de la banda y que nos dijeron “che, yo quiero hacer algo por la banda, quiero sumarme al proyecto de alguna forma” y nosotros siempre recibimos a la gente que quiere aportar, pero llegó un momento que el entusiasmo se concretó en un lugar al que había que darle un espacio sí o sí, y bueno, ya están más organizados que el peronismo… Entonces, se genera una comunidad muy linda con el público, que es súper fanático de la banda, porque ves cómo cantan las canciones y te das cuenta que lo sienten, que las canciones les llegan -y eso es lo más emocionante de todo- y la manija que se agarran con todo esto del acoplado. El otro día tocamos en La Plata y la mitad de la gente que nos venía a ver era de la Provincia de Buenos Aires pero de cualquier lado, no sé, de Lomas de Zamora, Merlo, Capital Federal… la gente estaba tan manija que se fue hasta La Plata y eso está buenísimo. Así que se armó una comunidad de Camionero y esa comunidad está en funcionamiento con otra más grande, que es la que te decía antes que podemos llamar circuito. No renegamos del circuito, sino que lo acompañamos y lo festejamos y nos parece que los cambios son generacionales y tienen que ser un efecto social, pero tratamos de tener nuestra identidad en ese circuito y que no se diluya en él y me parece que viene funcionando en esa sintonía. 

Ph: Diego Hómez / @diegohomez

Hace unos años Iorio decía que «el que crea que el rock es de izquierda está muy equivocado», pero ustedes vienen de sacar un disco titulado con una frase de Marx [“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, extraída del Manifiesto Comunista] ¿Cómo ves eso? 

–Está buena la pregunta. Yo creo que eso es muy personal y tiene que ver con las experiencias que uno tuvo… decir que el rock es algo ya es muy difícil, qué se yo, podés estar mil años discutiendo la nada misma. Pero sí hay una tradición que vincula el rock con canciones de protesta, o el rock con lo rebelde frente a lo reaccionario, que es una tradición que está súper explotada y que no es descubrir ni inventar la pólvora. No creo que Camionero sea una banda que se ubica necesariamente en esa tradición, por más que lo haga ¿Se entiende? O sea, no es que somos una banda de rock de protesta. Yo hago música de la manera que me gustaría que los demás hagan la música. Siempre tuve una relación con el arte definitoria: a mí el arte me atravesó y me cambió y no sería la persona que soy hoy si de chiquito no hubiese visto videoclips de tal cosa, si no hubiera escuchado a Spinetta, si no hubiera leído Rayuela de Cortázar u otras cosas. Entonces, esas expresiones artísticas produjeron un cambio en mí y eso es lo que quiero que le pase a la gente con lo que yo hago, de manera que cuando pienso las letras o los conceptos, no me interesa que la gente piense de una determinada manera, o sea, que yo esté señalando para un lado y que la gente diga “ah, miren, vamos a seguirlo” porque lo que me interesa es que la gente sienta algo, que reflexione, pero no porque yo los quiera hacer reflexionar sino porque me parece que el arte está para eso, para salir un poco de la zona donde entendí todo y llegar a la zona donde me hago las preguntas. Es esto último a lo que apunto y, entonces, decir izquierda o derecha, no sé… depende de lo que se entienda por izquierda, por derecha, por rock. Igual, va a ser más de izquierda que de derecha pero porque el arte siempre va a estar más relacionado a lo nuevo, a cuestionar algo, a la irrupción, que a la conservación y, en esa línea, de manera natural, ontológica, va a ser más de izquierda que de derecha.

Ph: Diego Hómez / @diegohomez

–Entonces, según esto que señalas, ¿encontrás una potencia filosófica en el arte? 

–Sí… a veces estoy convencido de que sí y a veces me pierdo y creo que no, pero la hay porque, realmente, si uno empieza a recuperar momentos de su vida personal y los piensa como fundamentales, o sea, como ejes que le van marcando la vida, siempre están muy vinculados al arte. Y si uno escucha lo que la gente te dice cuando bajás del escenario, es muy fuerte lo que viven las personas (con algunos temas más que con otros) y lo que la gente te cuenta de su vida personal y cómo está atravesado por una canción. Es ahí donde uno dice, bueno, no es simplemente algo lindo o superficial o de un valor simbólico sino que la gente lo lleva como una marca que hizo una introspección profunda… después, qué tan profunda, andá a saber, pero los lleva a una introspección. Si la filosofía sería cuestionar, preguntarse, desnaturalizar las cosas, entonces sí, la banda tiene esa potencia y digo que la tiene porque, con esto que te comentaba, a la luz de lo que pasa, tengo que decir que la tiene, más allá de lo que me guste o no.

La metáfora es una herramienta que está muy presente en sus canciones, ¿qué virtud le encuentran?

–Debería saber responderte porque soy profesor en el área (risas) [NdR: Joan Manuel es profesor de Lengua y Literatura] pero voy a bajar a la realidad más carnal. A mí siempre me gustó Spinetta y siempre me impactó la manera de generar sentido en las canciones con un uso del metafórico extremo, donde vos decís “de qué estará hablando…” y ya no hay forma de buscarle una interpretación. Después, con el correr de mis días de estudiante universitario, fui absorbiendo otras cosas y apreciando otras formas de escribir y generar sentido. También conocí a César Vallejo, que es un autor que Spinetta menciona muchas veces en entrevistas y que me voló la cabeza porque, justamente, hace eso: es un escritor vanguardista, surrealista, que si vos lo lees no entendés un carajo pero si lo volvés a leer varias veces, aparecen figuras y sentidos que son medio inexplicables pero que están ahí. Eso a mí siempre me fascinó. No por una cuestión de intelectualismo, con la que Santi siempre me jode (risas) porque no tiene que ver con un intelectualismo sino con que me gusta. Yo siento que la metáfora tiene una cosa que es muy potente porque cuando entra, entra muy profundo. Entonces, siento que el uso de la metáfora cuando no es un sinsentido absoluto o muy delirante, o sea, cuando está bien usada, creo que entra diez veces más profundo que cualquier frase. Más allá de todo esto, las letras que son más del tipo narrativo también me gustan; por ejemplo, yo soy muy fanático de las letras de El Mató (sobre todo de su primera época), que es todo lo contrario, es totalmente despojado y es un lenguaje medio de película que, quizás por el contraste con el lenguaje del rock barrial, vinculado al cotidiano y a la expresión arrogante, se me vuelve muy interesante en ese extremo de lo sencillo. Pero todo esto iba al tema de la búsqueda de la metáfora y, en síntesis, me gusta mucho trabajar la metáfora, creo que hay una potencia expresiva ahí y que alimenta la actualidad de la canción porque, al no haber un significado estable, la metáfora tiende a ir todo el tiempo actualizando el significado de la canción y lleva a buscar diferentes interpretaciones. De hecho, en un grupo que tenemos con la gente que es fanática de Camionero, que se llama Club Camionero, cuando sale un disco, ahí empiezan a mandar sus interpretaciones o me preguntan “pero esto… ¿es esto…?” y yo trato de transmitirles que si les sirve sí, lo es, pero eso también es algo que lo que lo permite es la metáfora, junto con la cuestión de la actualidad y el calar más hondo, que son cosas que a mí me gustan mucho. Igualmente, trato de mantenerlo a raya y es algo a lo que Santi está atento y sobre lo que me corrige para que no abuse de eso, pero bueno, se trata un poco de experimentar y probar y, de última, de ir corrigiendo. 

Ph: Diego Hómez / @diegohomez

Claro, también es como una experiencia estética, en el sentido filosófico, lo de la metáfora…  

–Sí, es que así lo siento yo. A mí me pasa así con Spinetta, con Vallejo, con otros autores. Una vez que cala, es algo que te explota la cabeza. Creo que lo que pasa con el Indio tiene que ver un poco con eso también… 

Ustedes dos, Santi y vos, además de ser músicos, tienen otros trabajos, y encima de profesiones bastante diferentes, ¿cómo fluyen esas dos cosas? 

–La profesión de Santi, que es arquitectura, y la mía, que es la literatura, están un poco alejadas, pero no nos pasa así con la música. A lo mejor, ya que hablábamos de metáforas, como él es arquitecto, podría decirse que piensa la música de otra forma, en estructuras, etc., o sea, podemos inventar eso y decir que queda bonito… pero hay un vínculo bastante más superficial de lo que uno puede llegar a pensar, o sea, como arquitecto tiene sensibilidad estética, artística, y la cualidad de saber resolver cosas de magnitudes que tal vez yo no (lo cual tiene que ver con un oficio más que con un tipo de pensamiento, que le permite desarrollar herramientas que después se vinculan con la música). En mi caso, que parece quizás más evidente por esto de que soy profesor de literatura, en realidad, lo que me permite eso es desarrollar otras habilidades; sí, por ahí, la sensibilidad estética o artística pareciera más intuitiva en mi profesión pero no necesariamente es así. Lo que me sirvió a mí, más que cualquiera de estas otras cosas, fue estudiar, preguntarme y sincerarme conmigo mismo respecto de las cosas que me gustan y que no me gustan y no mucho más… no es que por ser docente de literatura vas a escribir bien -además, ¿qué significaría ese “bien”?- ni que vas a tener más sensibilidad artística que un arquitecto. Me parece que los dos aplicamos nuestra sensibilidad a nuestros laburos: Santi, como arquitecto y músico, y yo como profesor y músico, permitiendo conectarnos con esos dos mundos. Más allá de esto, en el día a día, la situación lleva a un desgaste porque, en definitiva, tenemos dos trabajos, o sea, en la semana Santi es arquitecto y yo profesor y el fin de semana somos músicos y, además, cada uno de nosotros tenemos nuestra familia o pareja, a las cuales también dedicamos nuestro tiempo libre, así que siempre estamos como atajando penales (risas). Lo más lindo de todo sería que podamos hacer un traspaso permanente al laburo de músicos, que eso absorba a nuestros otros trabajos, pero es difícil porque vivir de la música y del arte en general es realmente difícil porque tomarlo como algo estable es un salto complicado, aunque no sea imposible… pero bueno, son decisiones, y tampoco es que nos definimos por nuestra profesión, o sea, no es que uno va a ser músico el día que deje de ser arquitecto y, de hecho, yo creo que él nunca va a dejar de ser arquitecto y yo nunca voy a dejar de ser profesor porque quiero seguir dando clases y me divierto en el secundario. 

Ph: Diego Hómez / @diegohomez

–¿Cómo es la experiencia de no tener bajista en la banda? ¿Pensaron alguna vez en incorporar otro instrumento? 

–Ya nos acostumbramos a ser dos, o sea, no es que nos falta el bajo porque no es una cuestión de instrumentos sino de frecuencias, de ocupar un espacio, como tener un lienzo en una pintura frente al que pensás cómo lo querés ocupar: nosotros tratamos de ocupar la mayor parte posible y reemplazamos con lo que, por uso y costumbre, hace el bajista, con un pedal que octava la guitarra y que nos permite ocupar ese rango de frecuencias. Obviamente, todo esto nos lleva a componer diferente, en el sentido de tocar el instrumento de una manera diferente para poder utilizar ese espacio de otra manera, pero también terminás haciendo cosas que antes no estaban en tu mapa y que las incorporaste y te abren, de alguna manera, el espectro de las cosas que componés porque antes estabas pensando en una fracción de lo que podías hacer y ahora, de repente, se amplía y hay más caminos para elegir – que, después, hay que ver de elegirlos bien. Pero con el tema de la composición creo que todavía tenemos muchísimo para explorar en el camino del dúo. No veo, realmente, en el horizonte que haya otro instrumento o, más que nada, no veo que haya otro integrante – tal vez algún instrumento sí porque nos gusta incorporar cosas y divertirnos. No creemos que sea necesario incorporar algo más porque no creemos que haya un momento en el que esto se agote, es decir, lo vemos como medio infinito y, en cierto sentido, lo es porque no es que uno puede decir un día “se agotó la guitarra y tenemos que pensar como reemplazarla”, ya que no pasa tanto por el instrumento como por lo que uno puede llegar a imaginar.

Ph: Diego Hómez / @diegohomez

–Arrancan el 2025 con una agenda cargada de shows, incluso en otras provincias, ¿cómo se preparan para eso?

–Nos estamos preparando de la misma manera que hicimos el año pasado, es decir, vamos, pero sí, obviamente, la expectativa que se generó es grande por cómo terminamos el año pasado, con un Matienzo con una capacidad para seiscientas personas en el que se agotaron las entradas. El otro día fuimos a La Plata y también se agotaron las entradas, si bien era menos público, pero todo eso nos va generando expectativa. El jueves que viene vamos a ir a Castelar, que es gratis, y seguro se va a llenar también. No queremos adelantarnos a lo que pueda llegar a suceder pero reconocemos que el público está creciendo y ojalá nos reciban con más amigos y amigas. En ese sentido, es medio viral porque uno se fanatiza y arranca el proceso de “quema cocos”, donde el que se fanatiza empieza a quemarle la gorra a los demás y después esos se vuelven quema gorra de los demás y se propaga y eso es un poco lo que está ocurriendo porque cada vez que vamos crece el público. El año pasado nos sorprendió mucho porque en Capital teníamos más o menos la medida pero en Provincia de Buenos Aires nos pasaba que íbamos a Lanús y había cien personas, íbamos a San Martín y había cien personas, íbamos a San Miguel y había ochenta, etc., y era algo a lo que no estábamos acostumbrados. Entonces, quedamos a la expectativa e intuimos que va a crecer un poquito pero si se mantiene tampoco es que pasa nada.

¿Por Capital tienen alguna fecha programada ya? 

–Sí, en estos días tenemos que anunciar el 14 de marzo, que va a ser la primera fecha en Capital de un total de diez, que van a ser una por mes en el marco del ciclo de Tracción a Sangre y que viene con toda la fauna y con todo el acoplado.

Próximas fechas

La información para el resto de los shows y las respectivas entradas puede encontrarse acá.



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