26/09/2025
La autora de «¿Por qué son tan lindos los caballos?» participa en el Filba con un texto inédito escrito en diálogo con Argentina (Paisajes), la pieza monumental de Mondongo.
Por Javiera Miranda Riquelme
@javieramirandariq
Julieta Correa es escritora y trabaja en el ámbito de los museos. Publicó en 2024 ¿Por qué son tan lindos los caballos?, un libro que indaga en la memoria y en los vÃnculos familiares desde una escritura fragmentaria. En esta edición del Filba, fue convocada a intervenir frente a Argentina (Paisajes), la obra monumental de Mondongo realizada en plastilina que representa un paisaje litoraleño. Para la ocasión, escribió un texto inédito inspirado en la fauna entrerriana, pensado como un contrapunto poético al dispositivo visual. En esta conversación, Correa reflexiona sobre la fragmentación como forma, el modo en que la literatura puede inventar naturaleza y su relación con las artes visuales.
–Has trabajado con la memoria Ãntima y la pérdida, mientras que en Argentina Mondongo propone un paisaje colectivo que habla de ciclos de vida y muerte. ¿Cómo piensas que van a dialogar estas dos experiencias —la tuya como escritora y la de la obra como dispositivo visual— al momento de seleccionar tu texto?
–Para dialogar con la obra de mondongo escribà un texto que voy a leer ese dÃa. Asà fue la invitación de las programadoras de Filba y me dio mucho gusto tener esa responsabilidad: escribir un texto a partir de una obra tan impresionante (monumental, interesante y llena de belleza) como esta.
Tuve ganas de escribir sobre las aves de la provincia de Entre RÃos, que es el paisaje argentino que inspiró la obra de Mondongo, a partir de un artÃculo en el que Jesús Cano Reyes dice que hay cada vez menos menciones a animales y plantas en la literatura. La idea es que las aves de mi texto vayan poblando ese paisaje litoraleño.
–La obra de Mondongo se construye con fragmentos, paneles, materiales insólitos. ¿De qué manera crees que esa fragmentación va a influir en la forma que elijas para tu escritura en este proyecto?
–Últimamente, como muchas personas, vengo escribiendo de forma fragmentaria. Esto es, creo, porque tenemos la cabeza rota o al menos desparramada por la velocidad y el ritmo de las redes sociales. Se lee y vive entrecortadamente y entonces se escribe asÃ. O un poco más asÃ.
El libro que publiqué está escrito de manera fragmentaria y eso de algún modo emula la fragmentación de una cabeza con una enfermedad mental. Pero mucho de lo que escribà después lo fui armando de esa manera también. Me gusta lo fragmentario para ir componiendo un texto con distintos temas y recursos. Quizás lo hago en un proceso lento de empezar a escribir textos de largo aliento. Y quizás no.

–El paisaje natural que aparece en Argentina no es copia directa de un lugar, sino una invención hecha de recuerdos y capas. ¿Qué estrategias imaginas para que tu texto también funcione como una «invención» de la naturaleza?
–Creo que no existe del todo la realidad ni las copias fieles que podamos hacer de ella. Al menos en el arte. En ese sentido, toda pieza es un poco una transformación a partir de una subjetividad y un momento histórico. Tengo la ilusión de que el texto genere imágenes que acompañen la obra. Esas imágenes estarán hechas de recuerdos y capas, ideas y fantasÃas y toda la emoción que sea capaz de usar para escribir.
–Mondongo trabaja con plastilina, un material blando, moldeable, casi infantil, pero al servicio de una monumentalidad. ¿Qué paralelos piensas que se pueden trazar entre esa elección material y tu manera de trabajar con el lenguaje?
–Lo que hace Mondongo con la plastilina es impresionante. Sobre mi modo de trabajar con el lenguaje tengo una respuesta de bajo vuelo. No sé si tengo tanta conciencia de mi forma de trabajar con el lenguaje, no sé si deberÃa tenerla. Creo que el material de la escritura son las palabras. Aunque es más limitado que otras artes, no tiene color, ni peso, ni tamaño, ni olor, es el que prefiero y el que uso para pensar y comunicarme. En ese sentido, espero que se me pegue lo más posible la gracia y la poesÃa y con eso, escribir.
–Vas a intervenir junto con otros tres escritores en torno a esta obra colectiva. ¿Qué esperas de esa experiencia y qué lugar piensas que puede abrir para la relación entre literatura y artes visuales en tu propio camino como autora?
–Me encanta participar porque es una actividad que conocÃa de Filba y siempre me interesó. Y creo que somos cuatro personas muy distintas las que vamos a leer, eso es estimulante. Yo trabajo en un museo y mi relación con las artes visuales es cercana, amorosa y también problemática, claro. Del arte contemporáneo me gusta pensar su relación con la materialidad, por un lado, y con las ideas y la investigación por otro. Trato de leer a escritores que hace el cruce entre ambas disciplinas como Cárdenas, que vino también al festival. Me gusta pensar la lectura y la escritura desde otras disciplinas y es algo que me gustarÃa seguir explorando.
