danza
Margarita y el tiempo | Por Claudia Groesman


POR CLAUDIA GROESMAN
@claudiagroesman

Obra: Juego del tiempo. Idea: Gerardo Litvak. Dirección: Margarita Bali, Gerardo Litvak. Intérprete: Margarita Bali. Diseño de vestuario: Mónica Toschi. Diseño de escenografía: Graciela Galán. Diseño sonoro: Gabriel Gendin. Realización de máscaras: Eugenia Bekeris. Realización de video: Margarita Bali. Audiovisuales: Agustina Piñeiro. Música: Gabriel Gendin. Diseño De Iluminación: Eli Sirlin. Asistencia coreográfica: Carla Rímola. Asistencia técnica: Agustina Piñeiro. Coreografía: Margarita Bali. Sala: El Galpón de Guevara (Guevara 326, CABA). Funciones: Sábados 20 hs hasta el 26 de julio del 2025. Duración: 60 minutos.

El acto de recordar en la danza es más que una operación de la memoria. Es una intervención que  va contra la época, y por eso la vivifica. Le da sentido al presente. Juego del tiempo rememora la danza como juego de signos que al secuenciarse revela una historia del cuerpo que se tensa entre el pasado inmemorial y el presente de un arte atravesado por el olvido. Nos sitúa en un momento de la danza como creación de un lenguaje poético de movimiento.
La danza evoca el cuerpo como deseo, como impulso a la existencia que al instante de materializarse se desvanece. Es una educación para el olvido. Pero esa  experiencia comporta la necesidad de precisar su marca en el tiempo, más que forzar un presente desmemoriado y sin  historia.

Juego del tiempo  propone  un pasado que se actualiza, se filtra y contamina el presente al punto de desconocer el paso del tiempo. La puesta pone en juego esa ambivalencia temporal en las entradas y salidas de escena de la artista. Cabe preguntarse: ¿quién se va, quién vuelve? La obra parece figurar la idea de un tiempo vital que se abisma y retorna difiriendo de sí mismo. Margarita no se deja unificar sino que se multiplica enmascarándose en cada aparición. Su cuerpo se disemina en las sombras que se proyectan en la pantalla, en los elementos que expanden su imaginación coreográfica del universo. Contiene las trayectorias, los gestos, las dinámicas en las que se ha metamorfoseado, los nombres propios de quienes bailaron sus obras, la “cuenta” del movimiento, las direcciones en el espacio, los temas que la inspiran.

Ph: Margarita Bali/Wanda Lopez Trelles.

No hay una intención de recrear cronológicamente una vida, sino de dar testimonio de su huella.  Se trata de una memoria viva, que se sabe fragmentaria, que pone bajo sospecha el tiempo progresivo. La danza de Margarita encarna una presencia que parece suspenderlo. Ni joven ni viejo, su cuerpo más bien parece entregarse  a una escucha musical del movimiento. Podría decirse que es el movimiento en ella lo que recuerda, que la despertenece para trazar sus desplazamientos en el espacio. Es el movimiento el que alberga la memoria que busca ser reinterpretada en su cuerpo.

Ph: Ale Carmona.

Pero también hay un juego del tiempo entre las imágenes proyectadas y la danza escénica. Mientras que las imágenes (haciendo referencia sobre todo a sus obras audiovisuales, de las que se proyectan fragmentos editados) son un cuerpo de obra que trasciende la temporalidad real de una vida, la danza escénica sucede en una temporalidad finita, intrínsecamente irrecuperable1. Al respecto Georges Didi-Huberman señala que “ante una imagen, tenemos humildemente que reconocer lo siguiente: que probablemente ella nos sobrevivirá, que ante ella somos el elemento frágil, el elemento de paso, y que ante nosotros ella es el elemento del futuro, el elemento de la duración.”2 En este sentido, la densidad temporal de la obra se juega en la tensión entre la memoria viviente del cuerpo danzante de Margarita y sus obras en video que viven por sí mismas. 

La pantalla–ante la que Margarita se contempla—que actúa como meditación de un tiempo laberíntico en permanente deriva, se funde en la memoria involuntaria cuya imagen se nos representa en la obra como un mar infinito que deja apenas en la orilla el dibujo de su despliegue momentáneo.

Fotos e imágenes de: Margarita Bali, Wanda Lopez Trelles y TNC.

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1 Sigo aquí a Ana Itelman, que en una de sus conferencias dictadas en Bard College afirma que “La danza no deja rastro concreto alguno acerca de cómo el coreógrafo articuló los movimientos, compuso patrones rítmicos, determinó el movimiento de sus bailarines en el espacio y organizó las relaciones entre los cuerpos. No hay modo de saber cómo el coreógrafo trató ninguna de estas áreas en la obra…”Archivo Itelman ( 2002). Selección y textos: Rubén Szuchmacher. Libros del Rojas, Eudeba, p 42

2 Didi-Huberman, G ( 2015) Ante el tiempo. Historia del arte y anacronismo de las imágenes. Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, p. 32.



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