letras
Ensayo | Salir de la melancolía | De Matías Mott


29/06/2026

Breves destellos de poesía en tiempos de libertarianismo

De Matías Mott
@themototos

En estas pocas páginas no vamos a preguntarnos cuestiones técnicas sobre la poesía, para eso les recomiendo leer esos tan interesantes y agradables tratados que escribieron Meschonnic, Pound o Paz. Acá, en este pequeño espacio prestado que, por ahora, llamamos ensayo, vamos a dialogar sobre la escritura de lo innombrable.


En primer lugar, tenemos que tener en cuenta la dificultad de tal tarea, pues la actividad de nombrar lo innombrable trabaja en la misma oficina que los oximorones, pero no es el caso. Nombrar no es crear sentido, sino volver perceptible aquello visible e invisible, y organizar aquello que ya existe (en potencia). Por otro lado, nombrar en poesía, como ustedes ya adeptos de la materia saben, es acercarse a las propiedades, no se trata de evitar ciertas palabras, sino de sustraerlas de sus usos ya agotados, es posarse en la caída del río y llegar a ser uno con las piedras que cortan la corriente. Nombrar es habitar entornos y contextos, es enmarcar un bastidor en blanco que todo el mundo conoce y embellecer la falta de pintura.

En segundo lugar, deberíamos pensar en la necesidad de esto más allá del placer que genera el sentarse a escribir, ¿Cuál es el sentido de adentrarse en una escritura que basa su existencia en nombrar? ¿Nombrar implica subordinar y clasificar? ¿La existencia de ese bastidor en blanco comienza cuando se lo nombra y exhibe al mundo? La respuesta corta es no. Para la respuesta larga lamento decirles que no hay espacio digital suficiente para hacerlo, pero lo que sí puedo hacer es esbozar una cantidad considerable de caracteres para adentrarme y acompañarlos en esta fina y aburrida senda de la poesía en tiempo de libertarianismo, o como me gusta llamarlo con amigos, el eterno retorno de la estupidez.


barro, sangre de la libertad


Durante los últimos años y junto con la nueva avanzada del libertarianismo en Argentina, el lenguaje fue encasillado, no por sí mismo, sino por todos aquellos que estaban en la búsqueda de un arma que pueda ser distorsionada y utilizada a su favor. Algunos casos particulares se dan con palabras tales como casta, zurdos o el caso más curioso y degradado, la libertad. Al contaminarlas de nuevos sentidos, lo que lograron fue la clasificación y la deformación de las propiedades de las palabras. Ahora mismo libertad implica a una persona tomando mates en un parque como un pueblo capaz de sobreponerse a los ataques y golpes de países extranjeros imperialistas, como a la maquinaria estatal reprimiendo jubilados y trabajadores en la plaza de los Dos Congresos; la libertad ahora mismo fue captada por los partidos liberal-libertarios y convertida en una amalgama de barro que se pierde con la lluvia. El (re)descubrir conceptos logra, finalmente, acabar clasificándolos bajo fijaciones ideológicas que permiten la destrucción de su polisemia, aquello que cae en las duras garras de lo clasificado se pierde en la existencia y desnutre frente a la sociedad.

En este punto entra la poesía, cuando la palabra llega al barro, cuando el cuerpo adquiere tantos significados que su forma deja de ser y puede convertirse o desintegrarse en su totalidad bajo la arboleda de palabras. La poesía llega para habilitar una (re)construcción, un nuevo acercamiento y uso de todo aquello que fue maleado. Acá es necesario hacerse una pregunta muy importante para terminar de entender cómo es que la poesía logra esta reconstrucción. ¿La poesía hace uso de las palabras apropiadas para reincorporar su significado? La respuesta es no, pero lo que sí hace es habitar todo aquello que bordea ese significado y se adueña del sentido para que, en momentos de oscuridad, no se pierda el foco. A continuación les dejo un poema de mi autoría como ejemplo de esto mismo.


Camino para encontrarme con mis amigos
y llevarles las buenas/la sonrisa/sin dilemas
me presento frente a sus casas/la muestro de refilón
//oculta//
de las miradas ajenas/con las manos palpitando
por la alegría/la encastro en mi hendidura
y me presento hacia el fin/junto a las hojas de primavera
.


El trabajo que hace el poema es invocar lo que fue la libertad habitando y utilizando aquello que la bordea. Podemos contemplar la alegría y recuperación de la libertad que antaño fue perdida sin decir nunca esta palabra. No la nombra, pero sí crea un campo afectivo. El poema va forzando sentidos siendo el primer verso el único que se encuentra libre y suelto, ya para el segundo hace una asociación triple entre las buenas noticias, la recuperación de la sonrisa y la falta de dilema en esto, como si fueran actos sucesivos que van conformando el ideario de la voz poética. Para el tercer verso lo que busca es espacio y acción, un verso nuevamente quebrado en dos que cierra con la idea presentada en el verso previo.

Al llegar al cuarto verso nos encontramos con el quiebre y corazón del poema, la ///oculta/// hace una referencia directa a lo clandestino de aquella sonrisa recuperada, una que todavía no puede mostrarse en público y que solamente se puede dejar ver frente a las personas correctas, a aquellos que la voz poética cree dignas de tal hazaña, esto se complementa con el sexto verso, momento en el cual la voz poética se incrusta la sonrisa y abandona toda clandestinidad, vuelve a ser libre otra vez; y permite finalizar el poema con una descripción espacio-temporal de la libertad, junto a las hojas de primavera.

El poema logra moldear un ideal donde los significados se evocan gracias a que las palabras fueron sobrecargadas de significados contrapuestos; no remueve o limpia aquello que fue descompuesto sino que lo moldea y utiliza para producir sentido. La poesía ahora mismo está en la tierra juntando significados perdidos y devolviéndolos a la vida mediante evocaciones de la memoria. Habita espacios y trabaja con la deformación del lenguaje logrando romper con los procesos de sobre-clasificación.

un canto, ficheros en blanco


Mediante los procesos de clasificación de los partidos liberal-libertarios las palabras no solamente fueron refundadas en significados sino etiquetadas bajo estandartes ideológicos que logran volverlas innombrables. Utilizarlas es regresar al barro. Acá llegamos a un punto de quiebre y que permite profundizar en una de las primeras preguntas que concebimos: ¿La existencia de ese bastidor en blanco comienza cuando se lo nombra y exhibe al mundo? Ya sabemos que la respuesta es no. Los sentidos existen incluso antes de que puedan ser nombrados; en la actualidad el poder político de turno no crea estos sentidos, pero sí puede reducirlos, fijarlos y volverlos funcionales a cierta lógica de uso, esto gracias a la repetición mediática que reciben los mismos de parte de medios afines a las ideas liberales-libertarias. Algo necesario de comprender es que esto no es un procedimiento único, no sólo los partidos de extrema derecha utilizan el lenguaje a su gusto y placer, otros partidos políticos han trabajado de manera similar con palabras como memoria o verdad.

últimos pasos


Y sobre esto ¿qué puede hacer la poesía?
Reescribir.
Reescribir hasta el hartazgo.
Reescribir hasta que el barro se aleje de la fijación ideológica y se reabra a lo
sensible: no como refugio, sino como forma de intervención.

Sobre el Escritor

Matias Mott nació en Lomas del Mirador durante 1995. Estudió Artes Audiovisuales en la UNA. De vez en cuando se anota en materias de Artes de la Escritura.



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