29/04/2026
Breve charla en el CAFF
Por Javiera Miranda Riquelme
@javieramirandariq
La entrevista ocurre en el segundo piso del CAFF, unas semanas antes del cumpleaños veintidós de la Orquesta Típica Fernández Fierro.
Ahí están Yuri Venturín y Manuel Barrios, parte estable de la agrupación. “Estuve en Chile, en Temuco. Una ciudad con mucha contaminación. Hay mucho humo”, me dice Venturín. Qué curioso, le contesto, el humo no aparece en mi radar cuando pienso en Temuco, que claro que lo tiene. Pero sí es una propiedad que le endilgo a Buenos Aires. El humo y la luz . como en una novela negra.
Qué hacen para sonar y parecer tan actuales, les pregunto. “Estamos renovándonos en varios aspectos. Si bien los músicos seguimos siendo el mismo plantel, estamos incorporando gente nueva a trabajar con nosotros para explorar nuevos terrenos. Este será un año con mucho trabajo y estamos preparando toda una serie de singles que vamos a ir editando a lo largo del año. Serán tangos históricos que desde nuestro punto de vista pueden ser dichos por nosotros”, responde Venturín, contrabajista y director de la orquesta. Luego Barrios, el bandoneonista, agrega: “Siempre estamos haciendo cosas nuevas. Yo estoy hace 10 años y me parece que es interesante que una vez que se deja de tocar un tema no se toca nunca más. No hay cosas viejas. Es todo nuevo y si se agrega un tema se saca uno y no se toca más”.

¿Entonces el desafío de cada nueva formación es más un tema de lenguaje que un tema de archivo? “Las inquietudes de cada uno se van dando a través del tiempo”, dice Venturín. “Uno trae cosas a la orquesta y a la vez el lenguaje musical de la orquesta tiene sus particularidades y a veces lleva un tiempo adquirirlo o aprenderlo. Lo que sí le pedimos a cada integrante nuevo que entra que por favor deje el alcohol y las drogas.” Yo me río, pero Barrios refuerza: “Yo por eso tomo cerveza sin alcohol.”
Supongo que en las nuevas formaciones, como en todos los lugares, la poética común no es el único filtro.“Claro, acá de la libertad avanza no podrían ser”, dice Barrios, y ahí sí reímos todos. “Pero en cuanto a propuestas artísticas el CAFF está abierto. Acá tocan bandas de cumbia, bandas de rock”. Luego Venturín lleva la idea de libertad a una formulación más amplia “La orquesta ha tenido una postura de libertad en serio. Toda situación que impida la libertad de expresiones artísticas es contraria a la vida misma. Y ante eso hay que rebelarse, aunque nuestra música y nuestra lírica no están tampoco dentro del realismo socialista. Creemos en que el arte y la música deben tener una postura de ir hacia adelante en todo sentido. Hay expresiones musicales con discurso revolucionario pero conservadoras en sí mismas, en sus formas, lo cual me parece una contradicción. Nosotros siempre tratamos de defender proyectos que no se sometan a ningún poder”.

Sus letras no tienen un mandato superyoico, pero sí como agrupación se conmueven y se expresan ante las presiones del poder político, por ejemplo, les digo. Sí, responde Venturín. “yo he participado de muchísimas manifestaciones y la orquesta por otro lado también responde a cosas por fuera del arte mismo. No nos sentimos bien guardando silencio cuando pasan determinadas cosas. No guardamos silencio frente a la situación política del país. La vida de nuestro país es completamente adversa. La vida para el pueblo es completamente adversa. Hay maltrato, por ejemplo, a los jubilados. Hay maltrato contra ellos que no tienen qué comer. Y a eso no se le responde con una canción”
¿Y hay un tango que somete su expresión al poder?. “En relación al tango, hay un tango con el que no dialogamos”, dice Barrios. ¿Cuál?. Y Venturín se apresura: «En nuestro género hay muchos colegas que quieren volver a la lentejuela”. ¿Por ejemplo? Insisto, y Venturín hace un chiste (o no) sobre el periodismo que busca frases polémicas. No importa. Los voy a identificar cuando me encandilen con el brillo de las lentejuelas, les respondo. Después les pido una foto en el lugar de la entrevista.
En el segundo piso, mientras hablamos, camina apurada la violinista a quién después no podré fotografiar sobre el escenario como quisiera. No ando con la mejor cámara fotográfica. La que llevo ni siquiera es mía. Bajo.

Ya en la sala o en la parte de sala que tiene el galpón del CAFF, me espera entre el público mi amigo Alex, contrabajista, también chileno. En la mesa nos acompañan dos amigas chilenas suyas de paseo por Buenos Aires. “Hemos estado paseando con las chiquillas y les dije que para llevarse una idea completa de la ciudad tenían que venir acá”, me dice mi amigo. Dos chicas graciosísimas y enérgicas. Les tomo una foto a los tres. La presentación de la orquesta comienza y me paro para fotografiarla.
Algo del humo del que hablamos en el segundo piso y que usan todos los músicos sobre un escenario me parece, en el caso de la Fernández Fierro, un elemento poético bien usado y orgánico. Como los guantes negros de una mujer de un film noir. Algo que no parece adorno ni costumbre porque es un signo de su propio sistema de sentido. De la vertiginosidad planteada en las letras
Algo indecible (quizá algo raymondchandleriano) me obsesiona. Algo de la violencia de la verdad que se revela contundente entre el aire difuminado se proyecta del escenario. Como si fueran portadores de una certeza, o una tristeza, o una ansiedad, o una rabia inapresable pero intuitivamente comprobable. Hay una coherencia entre el espacio físico y la ejecución musical. Una expresión cinematográfica de la musicalidad. Hay una coherencia entre la sonoridad densa y frenética. Opaca en su robustez y repentinamente brillosa en sus acentos. No como una lentejuela, tan obvia y chirriante. Me giro para ver a mi amigo Alex y a las otras dos chilenas. Ya entiendo por qué las trajo. La orquesta es una lectura posible de la ciudad. Como el poster de un film-El humo, las luces, el polvo del contrabajo que se acumula entre la madera y las cuerdas, el galpón con su techo de chapa son una cierta iconografía de cierta oscuridad vibrante de Buenos Aires. Ahí está. Apreso el momento, lo entiendo al fin. Me tranquilizo.
Y sigo con las fotos.












Revisa las fechas de los próximos conciertos de la Orquesta Típica Fernández Fierro:
Jueves 30 de abril | 19:00 horas | Feria del Libro de Buenos Aires (Av. Sarmiento 2704, CABA)
Viernes 1 de mayo | 21:00 horas | Club Atlético Fernández Fierro (Sánchez de Bustamante 772, CABA)
Viernes 8 de mayo | 21:00 horas | Guajira Bar (calle 49, entre calles 4 y 5, La Plata)
Viernes 15 de mayo | 21:000 | Teatro Carlos Gardel (Perón 3730, Lanús, Buenos Aires)
