teatro
El punto de costura | Por Giovanna Cirianni



27/04/2026

Por Giovanna Cirianni
@giovigeraldina

Texto y dirección: Cynthia Edul. Música original: Guillermina Etkin. Espacio escénico: Nicolás Rojas Zuñiga, María Venancio. Diseño de Iluminación: Sebastián Francia. Imágenes: Giuliana Migale Rocco. Lugar: Planta Inclán (Inclán 2661, CABA). Funciones: 3 y 10 de mayo a las 19 horas. Entradas: plantainclan.com/ticket

En el programa de mano figuran sólo cuatro nombres. Camila Blander en la producción y asistencia, Sebastián Francia en el diseño de luces, Guillermina Etkin en la música y Cynthia Edul en la lectura, dirección y texto. Estas dos últimas son también las performers, aunque ese título no se incluya en la ficha.

Al entrar en la sala, ambas están sentadas, cada una en una mesa de trabajo que anticipa el rol que van a desempeñar en escena. En la mesa de Edul hay papeles, una computadora y muchos libros. Cada vez que haya una cita en el texto -que compone el cuerpo del espectáculo-, Cynthia la lee directamente del libro y así evidencia el intertexto, los libros se entretejen. Entre ellos aparece una cita de Virginia Postrel que inspira el viaje desde el drama familiar al recorrido universal: “La historia de los textiles es la historia de la inventiva humana”.

El punto de costura sostiene un diálogo explícito con Imprenteros, obra escrita y dirigida por Lorena Vega que ha recorrido decenas de escenarios y festivales desde su estreno en 2018. La obra de Lorena trabaja a partir del drama autobiográfico y trae a sus propios hermanos al escenario. Por su parte, Cynthia escribe un ensayo literario que luego recita en su propia voz. La música de Etkin es fundamental en este procedimiento. Guillermina trabaja con la memoria auditiva: la introducción se construye con una secuencia de todos los sonidos que puede hacer una tela al tacto, al tensarla, al rasgarla. Una máquina de coser divide los espacios de ambas artistas, pero a la vez las conecta. Una máquina de coser tiene un elemento fundamental común con un piano: el pedal, que también se va a incorporar en el diseño de sonido.

Todos los pueblos del mundo tejen, y esta tecnología ha servido a fines tan variados como la navegación o la escritura. No existe humanidad sin tejido, no hay tejido sin hilos y no hay hilos sin hilanderas, mujeres que en todos los rincones del mundo han dedicado su vida a la infinita tarea de forjar indispensables kilómetros de hilo.

Al observar los rincones del uso de la lengua, ésta siempre nos revela el universo conceptual de sus hablantes. En el inglés abundan las metáforas náuticas; las etimologías latinas suelen recordarnos que sus hablantes eran principalmente campesinos; en español atamos cabos, no damos puntada sin hilo, lo perdemos, pendemos de él o nos cortan con la misma tijera; en la mitología se sale del laberinto tirando de un ovillo, hay tapices que marcan el destino e hilos rojos que conectan a las personas. 

La historia de la tecnología es también la historia de las industrias, que definen las vidas de la modernidad. En el caso de Argentina, Edul toma como paradigma el caso de la Fábrica Flandria, que encarna un ideal del capitalismo social empuñado por el peronismo, pero que se remonta a la encíclica Rerum Novarum de León XIII, leído como manifiesto que busca despegar a toda costa la doctrina católica del comunismo, asociándolo inevitablemente al mercado y la propiedad privada.

El texto va trenzando historias en distintos registros: la migración en Argentina y la historia universal de los textiles, siendo la tienda de telas del abuelo, con su historia familiar, el tejido conectivo. Hacia el final, Cynthia cuenta que su hermana y ella se alejaron del negocio familiar, aunque “ella se convirtió en una médica de excelencia, se dedicó a otros tejidos”. En realidad, ambas se dedicaron a otros tejidos.



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