teatro
FOLIE À DEUX (UN DELIRIO COMPARTIDO)  | Por JMR


17/08/2026

Un cientificismo capitalista, aún. Un futurismo capitalista con simples movimientos de probetas, al fin

Por Javiera Miranda Riquelme
@javieramirandariq

Autoría, puesta en escena y dirección: Emilio García Wehbi. Intérpretes: Emilio García Wehbi, Elvira Tanferna, Marcelo Martínez. Música y diseño sonoro: Marcelo Martínez. Diseño de muñeco e incubadora: Walter Lamas. Realización de muñeco e incubadora: Walter Lamas, Maite Corona, Talia Szulewicz. Iluminación: Eduardo Pérez Winter. Diseño gráfico: Sofia Mastrogiacomo. Asistencia artística: Romina Vivero. Fotografía: Milagros Correa. Funciones: Sábados 30:30 horas. Sala: Silencio de Negras (Luis Saenz Peña 663, CABA). Duración: 45 minutos. Entradas por Alternativa Teatral acá.

Folie à deux es una pieza escénica que toma recursos de la actuación, la performance y el teatro de objetos. Creada y dirigida por Emilio García Wehbi, metaforiza condiciones de opresión y alienación, fórmulas calculadas de construcción y circulación de discursos político-nacionalistas en sus variantes fascistas y progresistas, pero estupidizantes, repletos de esa característica certeza psicótica de quien tiene una firme identidad: una identidad impermeable a la conciencia de ser el oprimido en toda esta historia. Un futuro de ciencia ficción o un presente metafórico. Las ironías de las historias nacionales: una receta para el nuevo hombre nuevo.

Un grupo de científicos diseña al nuevo humano. Al humano del siglo XXI. ¿La receta?

Primer paso: testeos de la vulnerabilidad y la alienación. Cubrirle la cabeza con capuchas a dos humanos semidesnudos. Cada cierto rato, cuando consiguen levantarse, se les propinan algunas desmoralizaciones y consignas de vida (o de muerte) por medio de una descarga eléctrica a través de unas mangueras cuyo origen desconocemos, pero que se introducen en su organismo vía genitales. Sus espaldas llevan impresos códigos de barra oscuramente proféticos: serás el año 0, serás definido por cincuenta adjetivos. Un humano bidimensional, un cuadrado, un humano de dimensiones predecibles, de ángulos rectos.

Segundo paso: diseño científico. Un cientificismo capitalista, aún. Un futurismo capitalista con simples movimientos de probetas, al fin. Un grupo de científicos que pueda diseñar la fórmula para el delirio patriótico, el delirio liberticida, el delirio de los falos. Un grupo de científicos que diseñe la brutalidad —y no la brutalidad de lo relativo a las dimensiones espaciales, sino la brutalidad de lo relativo a lo bruto, a la elementalidad de los recursos materiales y simbólicos—. Por las dudas, algunos tubos de ensayo más para la consolidación de ciertas iconografías y resentimientos (especialmente de los sexuales), algunas certezas inamovibles, pensamientos lineales, unidireccionales y unidimensionales. Queda absolutamente contraindicado el pensamiento dialéctico. Solo fijezas.

Tercer paso: dejar que los resultados concluyentes se manifiesten por sí mismos dentro de su incubadora. Un bebé Übermensch. Un bebé sin piernas, porque no necesita ir a ningún lado. Un bebé degenerado, con pene pequeño y voz ronca. Un bebé moralista y supremacista. El viejo cuerpo de la ternura colonizado por las verrugas. Pero, sobre todo, el nuevo hombre nuevo, para deleite de las ironías perversas. Un Übermensch vomitivo, monologuista, un charlatán lleno de proclamas burguesas, un terrorista.

Cuarta escena: créditos a cargo de dos embajadores desconcertantes de las infancias.



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