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Opinión | Los héroes homéricos no eran “machirulos” | Por JMR



Por Javiera Miranda Riquelme
@javieramirandariq

Hace unas semanas, en un espacio de educación no formal, un intelectual especializado en Historia del Arte sostuvo que el ideario que representaban los héroes de la épica homérica era el de “una banda de machirulos”. Es decir, la guerra, las motivaciones de acción de los personajes y sus relaciones al interior del mundo ficcional surgieron de una cultura de violencia machista. A partir de esta definición sostuvo que ese ideario de la épica homérica se transformó para dar lugar a un nuevo tipo de héroe durante la Grecia Clásica que, a diferencia de la anterior, ya no necesitaba responder a la afrentas de manera salvaje o, dicho en sus propias palabras, eran héroes porque “sufrían pero se la bancaban”.

Todo un síntoma de decadencia de la intelligentsia.

El ideario de héroes de la época homérica y clásica están lejos de corresponderse con las definiciones de este intelectual. No es una novedad que la sociedad arcaica griega a la que pertenece la épica homérica se levantaba sobre una economía agrícola y una estructura social tribal y de clanes con sus correspondientes aristocracias guerreras. El poder político estaba fragmentado entre los linajes nobles que tenían un liderazgo militar por el control de la tierra. Era una época sin un Estado centralizado. 

Las epopeyas griegas son un correlato ideológico que expresan la supremacía de esa aristocracia guerrera. Es decir, refuerzan el honor y la bella muerte como mecanismo de validación de sus caudillos. El héroe homérico utiliza sus méritos como guerrero para justificar su liderazgo político y la perpetuación de su linaje. Pero este liderazgo también a veces es objeto de tensiones conyugales o por la influencia de ciertas mujeres cuya subordinación a los hombres era relativa. Este es el caso de Atenea o Penelopea.

Además, estos héroes no sólo están atrapados entre los deberes familiares, la gloria personal y la responsabilidad de su clan. También exploran su sexualidad con otros guerreros como ocurre entre Aquiles y Patroclo, y tampoco hay que pasar por alto que son personajes que muestran sus vulnerabilidades y afectos. Aquiles llora cuando pierde a Patroclo, y Héctor se despide tiernamente de su esposa y su hijo antes de enfrentarse a Aquiles. Son héroes atravesados por profundos afectos y pérdidas.

Por su parte, la sociedad en la que surgió la tragedia posee condiciones materiales sumamente distintas a la de la épica. Primero, Atenas es una polis democrática apoyada en la explotación del trabajo esclavo. En este periodo se consolida un espacio público donde los individuos se enfrentan a las leyes civiles y a una comunidad que está organizada políticamente en su totalidad. Es a partir de esas contradicciones entre individuo y sociedad que la tragedia griega reflexiona sobre el poder del Estado y la responsabilidad cívica frente a las decisiones individuales. En comparación con la épica, los personajes trágico están atravesados principalmente por sus decisiones y consecuencias y no tanto por los designios divinos. Por ese motivo, las tragedias son textos que cuestionan el destino como una fuerza inevitable, y privilegian la reflexión, el debate y las resoluciones públicas. 

El héroe trágico tiene un final terrible por un choque entre sus intereses personales y la ley. La tragedia pone en escena la tensión entre el individuo y esta sociedad en la que ha surgido el Estado.

En la época clásica surgen obras literarias que vienen a aclarar algo que no estaba tan claro en la etapa anterior (la prohibición del incesto, la prohibición del canibalismo, la caída del derecho materno, la condena del parricidio por línea materna, etcétera). Las formas artísticas siempre reflejan las contradicciones sociales de su época. 

La tragedia griega no es un reality del pathos. Es, entre otras cosas, un dispositivo político. El héroe trágico no “sufre pero se la banca”. El héroe trágico encarna el conflicto entre su deseo y la ley. Antígona entierra a su hermano desafiando el edicto de Creonte; Edipo descubre que su propio cuerpo es el lugar del crimen y del castigo; Orestes es absuelto de matar a su madre porque es una época en que las relaciones de parentesco ya no son matrilineales; y Medea es en la estructura familiar una extranjera que incurre en el asesinato de hijos que, por sobre todo y antes que de ella, son propiedad de Jason.

En el momento de esplendor de la sociedad antigua, los poetas y dramaturgos griegos, amparados en sus condición de sujetos libres dentro de una sociedad esclavista, produjeron las obras literarias fundacionales de nuestra civilización. En cambio, la intelligentsia contemporánea en plena decadencia quiere validar su producción intelectual fechando su batalla cultural entre wokes y libertarios fascistoides en el 800 A.C.

Buenos Aires,
18 de mayo de 2025



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