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Tom Quintans: “Si algún día Oasis o Taylor Swift sacan sus discos de Spotify, las condiciones que imponen las grandes compañías van a cambiar”


28/10/2026

Por Camila Florencia Pérez
@eclecticismo_

Aunque a veces se los confunda con muchos de sus colegas del sello Laptra oriundos de La Plata -como Él Mató y 107 Faunos-, Bestia Bebé nació y se crió en el barrio de Boedo. Con cinco discos publicados y centenares de shows y giras a cuestas, BB sigue siendo ese grupo de amigos que tocan canciones sobre el barrio, el fútbol, la amistad, el amor y otras cuestiones trascendentales del más acá. La banda está integrada por Tom Quintans (guitarra y voz), Chicho Guisolfi (bajo), Marcos Canosa (guitarra) y el Polaco Ocorso (batería), una base ampliada por las más o menos recientes incorporaciones de Nina Carrara (sintetizadores) y El Tucu (guitarra acústica). Su último álbum, “Yendo rápido a ningún lugar”, se presentó en C Art Media, la sala más grande que hayan llenado hasta ahora, y repetirán la fiesta a fin de año.

Desde Revista Replicantes conversamos con Tom Quintans sobre la recepción que tuvo el álbum, los desafíos de ser una banda autogestiva e independiente y el contexto de la producción artística en la actualidad.

—Hace poco sacaron un disco nuevo, ¿cómo sienten que está siendo recibido?

—Bueno, bien, contentos. Primero, por cómo quedó. Siempre a veces hay una duda ahí, ¿no?, de cómo está grabando y todo, cómo va a quedar… Pero la verdad es que es de los que más conforme me dejaron, y fue bastante rápido con respecto a otros discos, con lo que la grabación y todo eso. Y después, ahora ya girando por todo el mundo, ahí tocándolo, presentándolo, vemos que de a poco las canciones se van asentando en la lista de temas, la gente lo va conociendo más y es un momento lindo porque vemos cómo el público lo va adoptando y cómo responde. Y no solo con el público, sino con la banda en vivo. Así que estamos en medio de todo eso.

—También lo vienen presentando en otros países, ¿no? Hace unos meses anduvieron por Europa…

—Claro, cuando salió el disco en mayo, al toque nos fuimos de gira a Europa. Después volvimos, tocamos acá, en Capital, lo que fue como la presentación del disco, ahí en el Art Media. Y después nos fuimos a México y a Costa Rica. Y ahora volvimos y ahora es como que recién empieza más la gira por Argentina, digamos.

—¿Cómo los reciben afuera? ¿Se mezcla el público argentino con los locales?

—No, la verdad que en España, en México, en Costa Rica, el público es todo local, o la gran mayoría, como un 90%, te diría. Pero, por ejemplo, en las ciudades más chicas de España son 100% españoles los que vienen. En México también. Por ahí a los argentinos los encontramos más en Londres, Dublín, París, que son lugares a los que fuimos ahora. Ahí sí. El local por ahí no consume el rock en español, entonces ahí la mayoría son o argentinos o latinos, en general.

Ph: Charlie Río Bueno.

—¿Cómo vivieron el proceso de crecimiento del público? Sobre todo teniendo en cuenta que son una banda que se maneja de manera autogestiva

—Bueno, es un trabajo de muchos años y de hormiga. A Europa, como te dije antes, es la séptima vez que vamos. La primera perdimos plata, pero bueno, nos hicimos medianamente un nombre ahí, como una banda de Argentina que estaba llegando a España, ¿viste? Después, la segunda vez fue un poco mejor, la tercera también, y así se fue dando. Pero eso fue así tanto en España, como en México, como en Salta. Lo mismo acá en Buenos Aires, que es donde más gente viene. Es siempre el mismo método, en un punto nuestro. Las primeras veces va a costar más y, bueno, si tenés suerte, si seguís yendo y sos constante y hacés un trabajo pensado, de volver con algo nuevo, de probar otras cosas, pero siempre insistir… en algún momento puede ser que eso dé sus frutos.

Obviamente, se da bastante de a poco. Para nosotros el crecimiento de la banda en cuanto a público siempre fue paso a paso. No es que de repente vino un montón de gente. Pero nos pasa que, año a año, viene más gente. Es una cosa muy escalonada, pero bueno, ese es el método, creo yo, de las bandas independientes: tocar mucho y siempre volver.

—Ahora que tienen varios años de carrera y siempre se manejaron de esta manera, como vos decís, ¿sentís que en esta época, en la que pareciera que todo se va haciendo más mainstream y a veces es más arduo el trabajo, cambiaron un poco los desafíos que les plantea la autogestión?

—Muchas veces se habla de cómo era antes. Yo no lo viví, no sé cómo era, por darte un ejemplo, en los 90. Pero cuando yo empecé a tocar hace 20 años, y yo tenía, no sé, 16, 17 años, el hecho de tener una banda independiente era algo medio inalcanzable (o por lo menos no era algo que yo veía). Estaba más esa idea de “pegarla” o tener un contrato con alguna discográfica que te salve. Hoy día el camino de la autogestión está mucho más visible. Un pibe que arma una banda ya lo tiene como camino posible. No es que sí o sí tenés que tener un contrato con una compañía para poder llevar adelante la banda. Y eso es algo de ahora que está bueno. De hecho, yo creo que ahora hay muchas bandas que no firman contratos porque no les conviene o, no sé, viste, por la razón que sea, pero la alternativa de manejarte de manera independiente está visible y que se puede hacer. Eso me parece que es un cambio de época. Antes, sin una discográfica te sentías muy indefenso, pensando que nunca íbas a poder lograrlo, que tenía que haber algo medio azaroso, que por pura suerte alguien te viera y te salvara. Entonces, yo creo que lo bueno de la autogestión es eso, que te muestra otra forma de hacerlo, en la que tenés que encargarte de un montón de cosas, trabajar mucho más, pero se puede llevar, se puede hacer.

Ph: Charlie Río Bueno.

—Sí, es verdad que esta época tiene ese costado más democrático…

—Sí, aunque también eso es relativo. Porque es verdad que antes dependías de lo que pasaba en la radio o en MTV, o los que promocionaban las compañías. Pero hoy también, en Spotify es muy difícil porque hay 100 mil millones de cosas y no es que en las playlist, que es de lo que más se consume, ellos van a poner a cualquiera. Está pasando que las compañías tienen su influencia y todo, en un sistema que la verdad le pagan muy poco a las bandas. Porque, por ejemplo, vos tenés una audiencia miles de oyentes, y eso no se ve reflejado en lo que vos puedes ganar. Es como un porcentaje muy pequeño. No me voy a poner a hablar de eso, pero digo, sigue siendo un sistema bastante injusto y que habría que reveer y pensar.

A su vez, yo creo que es muy difícil, desde mi lugar, poder cambiar eso. Quizás las bandas grandes y los grandes artistas deberían como decir algo. Pero bueno, eso ya es más complicado.

—¿Sentís que cuesta a veces que el artista se perciba como un trabajador del arte o de la música?

—Existe un sindicato de músicos y esas cosas, pero qué sé yo, al mismo tiempo es muy distinto. Porque yo acá te estoy hablando de una empresa como Spotify, que es una corporación multinacional, igual que Youtube. Y en ese sentido, el reclamo sería como una especie de guerra contra todo eso.

Entonces, yo lo que digo es como, desde un lado tan chico, de una banda como la nuestra, hacer algo como, por ejemplo, que yo saque los discos de Spotify, no va a cambiar nada. Pero si el día de mañana, no sé, Oasis saca su disco de Spotify y Taylor Swift hace lo mismo, sí, algo puede cambiar, ¿me entendés? Pero bueno, no creo que suceda. Es muy difícil. Pero también a la vez es muy fácil, porque si estos artistas se lo hicieran a Spotify y a todos, se cagarían en las patas porque se irían los que más plata le dan. Es como una especie de sueño que uno tiene…

Ph: Charlie Río Bueno.

—Claro, a mayor llegada del artista, mayor responsabilidad…

—Sí, es tal cual. Hay que tener en cuenta que Spotify lo que hizo es venir a salvar a las compañías discográficas. Y ahí se da una paradoja porque, a la vez, si comparo con otra época, cuando no estaba Spotify, si yo hubiera vendido tanta cantidad de discos, dudo que hubiera ganado mucha más plata. Desde ya que no son comparaciones exactas pero sí sé que no es que si vos escuchas Bestia Bebé todos los días, no es que todo esa plata va para la banda. Eso va a un pozo común, en el que hacen unos porcentajes por el que se la llevan toda las compañías. Entonces, sí, la gente te escucha por Spotify, pero no se ve reflejado realmente en lo que gana el artista. Uno debería ganar más plata de la que gana con las plataformas. Por eso la que queda siempre va a seguir tocando en vivo, vendiendo merchandising. Nosotros, como banda independiente, somos dueños de todos nuestros másteres, las grabaciones son nuestras. Yo creo que esa es la forma. Es muy duro, muy difícil, y más en este país, vivir de la música. Pero bueno, creo que el camino es por ahí, por lo que nos queda.

—La independencia que se da con esto de que ustedes se autogestionan, más allá de todo este esfuerzo que conlleva, ¿sentís que repercute en mayores libertades que ustedes se pueden tomar artísticamente o de cualquier otro tipo?

—La verdad es que no sé, porque yo nunca estuve en una compañía, y no creo que todas las bandas tengan los mismos contratos con sus compañías, ¿no? No debe ser el mismo arreglo el que tiene Fito Páez que el que tiene una banda que recién empieza. Entonces, qué sé yo, la verdad no sé cuán condicionados están por una cosa u otra. Siempre se dijo que tenías que hacer lo que te decían, o que te presionaban a sacar un disco por año. Eso se sabe, lo han contado un montón de músicos. Si nos basamos en eso como referencia, y sí, nosotros hacemos los que se nos canta. O sea, grabamos cuando queremos, sacamos un disco si tenemos ganas, tocamos si queremos. No dependemos de nadie, no tenemos que cumplir un contrato con nadie. Eso desde ya, esa libertad la tenemos y podemos hacer lo que queramos y hacer la música que nos cante, etcétera. No hay ningún tipo de obligación más que con nosotros mismos.

—Yendo al último disco y a la cuestión compositiva, contanos un poco cómo es.

Bueno, básicamente yo hago las canciones en mi casa. En los últimos discos ya hago bastantes maquetas, bastante terminadas. Obviamente la batería es una batería falsa… Pero bueno, hago el resto de las cosas y cuando tengo el tema más o menos armado, se lo muestro a los chicos y ahí el Polaco, el baterista, compone su batería para que tenga su sello. Y después lo que es el bajo y las guitarras, eso más que nada lo hacemos en el estudio, cuando estamos grabando, definimos los arreglos y cosas más de detalle. Pero la mayoría, o sea, la mayor parte de la canción la hago yo en mi casa.

—¿Cómo vienen las próximas fechas?

—Estuvimos por el norte, también por Buenos Aires, en el conurbano, y en Córdoba. En diciembre vamos a estar haciendo otra presentación en el C Art Media.

Pueden encontrar todas la información de los próximos shows y las entradas en el perfil de Instagram de Bestia Bebé.

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